texto original de Jaled Saghia, trad. Mohammad al-Masry y Eugenio Fernández
Manos extranjeras, islamistas, Israel, Pandilleros, y hasta ratas… Epítetos y vocabulario de entre los cuales han escogido minuciosamente los gobernantes árabes al describir los orígenes de los levantamientos (populares) en sus propios países. Pero el empleo de estos términos produjo directamente el efecto opuesto, ya que las plazas mayores se llenaron de ciudadanos que declaraban públicamente su condición identitaria nacional, árabe y civil. Pero el régimen Sirio según parece, insiste en usar las mismas palabras para describir lo que está pasando en Daraa; como si no hubiese visto lo acontecido en Egipto y Túnez, o lo que está pasando (ahora) en Libia, Yemen y Bahréin…
Dicen que Siria no es Egipto ni Túnez, y eso es verdad, es probable que ningún país árabe pueda ser otro Egipto o Túnez, después de lo ocurrido en Libia, Yemen y Bahréin… a diferencia de la caída ordenada de los regímenes de Mubarak y ben Ali, la revuelta de los otros países volvió a recordarnos las líneas de agrietamiento de la sociedad basadas en estructuras civiles, tribales, y religiosas.
Aparte del petróleo, y todo lo demás, este factor va a crear diferencias, y no habrá un cambio de una manera parecida a esos países donde la arabidad (condición de árabe) ya solo tiene un significado:”libertad contagiosa”
Sin embargo, pasada la escena del ”pueblo unido” que apareció en la Plaza Tahrir (plaza mayor de Cairo) y que volvió a aparecer en forma de “pueblos unidos”, en otros lugares, no anula el hecho de que cada líder árabe, vaya a continuar gobernando o no, ya no puede actuar como si tuviera ciudadanos en coma o como si no existieran, ya que el mundo árabe de Hoy tiene un sólo lema: << Pan, Libertad y Dignidad>>.

