Millennio Quo es un proyecto sin grandes pretensiones en el que expresar opiniones sobre la sociedad y política actuales. Grandes temas que amenazan a la paz mundial o que hablan del marco que disfrutan o padecen millones de personas en el mundo, pueden ser tratados de un modo directo, sincero e irreverente. Millennio Quo pretende ser un lugar abierto a la participación, al pensamiento compartido y discutido. Los que formamos Millenio Quo no creemos en el pensamiento único, y la acción de compartir y discutir nos hace tener la aspiración de llegar a ser eclécticos, amalgama de experiencias y pensamientos. El trabajo a realizar será pensar, discutir o divagar acerca de algunos de los libros o artículos en periódicos o revistas que de una u otra manera estaban dirigiendo la política internacional, al tiempo que creamos artículos de opinión sobre actualidad política.
La acción de Millennio Quo nos prepara para el dificil ejercicio de escuchar al otro opinar, queremos romper el maniqueismo, daremos por sentado que como poco el otro tiene parte de razón, y no pensamos que deba haber ideologías cerradas; porque incluso perteneciendo cada individuo a una ideología política, debería escuchar al teórico oponente. Con este ejercicio, tal vez aprendamos que si el oponente tiene algo bueno que decir, el oponente tiene algo que me gusta.
Es una labor de entrenamiento de política emocional que deseamos vivir estrechamente con cualquiera que desee, a veces de un modo más cercano, a veces como participación colectiva. En definitiva un ejercicio de entrenamiendo que nos permita soñar con la paz sin que la paz se consiga aniquilando aquello que nos asusta o imponiendo unilateralmente cualquier opinión, porque como dijera el prócer mejicano Benito Juárez: “Entre los individuos, como entre las Naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz“.
Os invitamos a que nos enriquezcamos un poco con vuestras opiniones, y por ello cada 2 semanas propondremos un libro para leer, y nos gustaría que en lo sucesivo, cualquiera pueda comentarlo. Agradeceremos cualquier comentario, entendido desde el respeto a la opinión del otro y el derecho a la discrepancia, pero sobre todo la capacidad de ver que incluso en aquello que nos molesta hay una parte de razón, y es necesaria la capacidad de llegar a entender que no todo lo que nos gustaría que fuera, es verdad.